Las aplicaciones de delivery ¿Funcionan?

Como benefician las aplicaciones a mi restaurante

Por: Redacción:

 

Hasta antes de la llegada del COVID-19, el ofrecer tus alimentos a través de una aplicación de delivery era una gran moda que los restaurantes de todo México habían comenzado a adoptar. En los mejores casos, llegó a representar entre un 10% a 20% de las ventas mensuales, atendiendo a un público muy específico que hace uso de esas aplicaciones.

Sin embargo, las ventas a través de Uber Eats, DiDi Food, Sin delantal, Rappi no llegaban a generar un gran impacto en las finanzas de los restauranteros, quienes preferían estar presentes en dichos medios que no estar. Era pues una combinación entre venta y publicidad.

Vender algunos platillos con poca utilidad y ganar un poco de dinero no le venía mal a nadie. De cualquier forma, de eso no se mantenía el restaurante.

Pero oh sorpresa. Llegó el COVID-19 a México y a todos nos agarró, como dicen coloquialmente, con los dedos en la puerta. Nuestros comensales dejaron de ir a los restaurantes, las autoridades comenzaron a clausurar y poco a poco se fueron endureciendo todas las medidas, obligando tristemente a muchos restauranteros a cerrar sus puertas. Fue entonces cuando, vivir de una aplicación, se convirtió en el último tanque de oxigeno de muchas empresas, mismas que no contaban con los elementos de comunicación suficiente para seguir llegando a sus asiduos visitantes y entonces, realmente pagar comisiones de hasta el 30% comenzó a ser algo obligatorio por sobrevivir.

Entonces: ¿Son buenas o malas las Apps?

Toda herramienta que me ayuda a vender siempre será buena. Sin embargo, es necesario dejar muy en claro, ¿Cuánto estoy dispuesto a pagar por una venta? ¿Cuánto en realidad estoy consciente que saldrá de mi bolsillo con tal de permitir que un comensal entre a mi restaurante?

Si no tienes una respuesta clara, te invitamos a que analices la forma en que se comportan tus clientes y como es que puedes migrarlos a un medio que te deje mayores rendimientos económicos.

Por ejemplo: ¿Cuántos clientes frecuentes, comenzaron a comprarte por aplicaciones por no tener otra vía de comunicación con tu restaurante? O en otras palabras: ¿Estarías dispuesto a pagar 1000 pesos por algo que antes te costaba 10?. La respuesta es NO. Sin embargo, muchos lo hicieron

La respuesta si las aplicaciones son buenas o malas, no está en las expectativas que tenemos de ellas, está en qué tanto nos funcionan para poder seguir vendiendo a la gente que queremos que nos consuma y sobre todo, en cuánto estamos dispuestos a pagar por esos clientes.

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